El panorama comercial en Venezuela ha dado un giro drástico durante el último año. Según datos recientes de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), el país no solo lidera el crecimiento del sector en la región, sino que ha encontrado en nuevos modelos de financiamiento digital el motor para reactivar el consumo interno.
Richard Ujueta, presidente de Cavecom-e, reveló cifras contundentes: el comercio electrónico en Venezuela cerró el año 2025 con un crecimiento del 125%, posicionándose como el mercado con mayor expansión en toda Latinoamérica. Este fenómeno responde a un proceso de maduración del ecosistema digital, donde el consumidor venezolano ha migrado de las compras tradicionales a plataformas tecnológicas para satisfacer sus necesidades básicas y familiares.
El protagonista indiscutible de este repunte es el sistema conocido como BNPL (Buy Now, Pay Later) o "Compra ahora y paga después". Este modelo de financiamiento digital experimentó un crecimiento explosivo del 250% durante 2025.
El impacto de este sistema en la economía diaria es masivo:
Velocidad transaccional: Se otorgaron aproximadamente 3,1 créditos por segundo.
Inyección económica: El sector BNPL aportó cerca de 7.700 millones de dólares a la economía nacional.
Según Ujueta, este método fue el que permitió a muchas familias cumplir con compromisos estacionales, como la temporada escolar y las festividades decembrinas, ante la ausencia de crédito bancario tradicional.
El "Motor" del Delivery y la informalidad digital
El delivery se ha consolidado como el brazo logístico de este auge. Con una flota estimada de 250.000 motorizados a nivel nacional, este sector generó pagos por el orden de los 1.800 millones de dólares y moviliza diariamente unos 2,2 millones de paquetes.
Sin embargo, el crecimiento trae consigo desafíos. Ujueta advierte sobre una "brecha masiva" entre las cifras oficiales del PIB digital (ubicado en 4,2%) y la realidad transaccional. Gran parte de esta actividad ocurre en la informalidad, especialmente a través de plataformas como WhatsApp, que cuenta con 20 millones de usuarios en el país y se ha convertido en el principal canal de ventas no registrado.
Un dato curioso aportado por el gremio es la revitalización de los centros comerciales físicos. Muchos establecimientos que presentaban poco flujo de visitantes han logrado "revivir" no solo por las ventas presenciales, sino al transformarse en centros de despacho impulsados por las redes sociales y el servicio de delivery.
El reto para 2026, según la visión de Cavecom-e, es cerrar la brecha de la informalidad. El éxito de 2025 demuestra que el venezolano está listo para la economía digital; ahora el enfoque está en crear mecanismos que permitan a esos miles de emprendedores y comercios de redes sociales integrarse plenamente al sistema financiero formal.
Desde una perspectiva macroeconómica, el país experimenta una "formalización de facto" impulsada por la eficiencia logística y la conectividad. El despliegue masivo de fibra óptica y la densa red de delivery han reducido los costos de transacción y han permitido que los centros comerciales físicos sobrevivan transformándose en nodos de despacho digital. Sin embargo, este crecimiento acelerado convive con una profunda dualidad: una economía que transcurre en la agilidad de las redes sociales y plataformas fintech (donde se procesan múltiples créditos por segundo), pero que aún lucha por integrarse totalmente al marco fiscal y estadístico formal. En definitiva, la economía digital venezolana ha demostrado ser un ecosistema resiliente y de rápida adaptación que, al democratizar el acceso a bienes mediante el financiamiento digital, ha logrado dinamizar el comercio nacional a pesar de los desafíos del entorno inflacionario.






