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Banca y Finanzas

Presión cambiaria en julio: el dilema del BCV entre el gasto post-terremoto y la unificación de tasas

Mariela Torrico Armaza

Mariela Torrico Armaza

Análisis Económico

5 min de lecturaAlto Impacto
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1000209218.jpgFoto: Mercadato

Ecoanalítica ajustó su proyección para el cierre de mes, ubicando al dólar oficial en un rango de entre 663 y 700 bolívares

Puntos Clave

  • Ecoanalítica ajustó su proyección para el cierre de mes, ubicando al dólar oficial en un rango de entre 663 y 700 bolívares

  • Banco Central

  • Categoría: Banca y Finanzas

  • 5 minutos de análisis editorial.

El panorama cambiario venezolano durante el mes de julio estará marcado por una aceleración en la depreciación del dólar oficial, cuyo valor se proyecta en un rango amplio de entre 680 y 1.100 bolívares. Este comportamiento responde a un incremento significativo del gasto público tras el doble terremoto registrado a finales de junio, un evento que obligó al Estado a inyectar liquidez de emergencia para la reconstrucción. Ante este escenario, el Banco Central de Venezuela (BCV) enfrenta el severo desafío de contener las presiones sobre las cotizaciones y evitar un descalabro mayor.

Para el economista José Guerra, integrante del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), en el país coexisten tres tipos de cambio: el oficial del BCV, el de intervención y el paralelo. Guerra advierte que, si bien la tasa oficial se deprecia gradualmente, el verdadero peligro radica en el mercado paralelo, regido por la oferta y la demanda. Si la tendencia actual se mantiene y el ente emisor no incrementa la oferta de divisas, el dólar oficial podría cerrar julio entre los 1.000 y 1.100 bolívares, ampliando una brecha cambiaria alimentada por empresas y particulares que recurren al mercado informal al no hallar suficientes dólares en los canales oficiales.

En una acera más moderada, la analista de mercados Paula Chaves estima que la divisa oficial se deslizará hacia un rango de entre 680 y 750 bolívares. Aunque esto representa una aceleración frente al ritmo previo, Chaves destaca que el movimiento sigue bajo un esquema de devaluación administrada por el BCV. Sin embargo, coincide en que el gran catalizador macroeconómico ha sido el impacto fiscal del reciente terremoto, el cual alteró las previsiones al exigir una liquidez inmediata que ejerce una fuerza devaluacionista directa sobre la moneda nacional.

Por su parte, Alejandro Grisanti, director y fundador de Ecoanalítica, calificó la reciente aceleración de la tasa oficial como un movimiento inesperado, pero constructivo. Desde su perspectiva, es positivo que el dólar de intervención y el oficial converjan en julio, ya que reducir la brecha cambiaria a menos del 20% sentaría las bases para desmantelar el control de cambios. El economista sostiene que esto abriría el camino hacia la libre convertibilidad del bolívar, permitiendo a la banca operar con divisas sin la intermediación del BCV, para lo cual instó al organismo a presentar una hoja de ruta clara que devuelva la transparencia y la confianza al mercado.

Alineados con esta visión de convergencia, Ecoanalítica ajustó su proyección para el cierre de mes, ubicando al dólar oficial en un rango de entre 663 y 700 bolívares. El optimismo detrás de estas cifras se apoya en un dato clave para la oferta de divisas: la infraestructura del sector petrolero no sufrió daños significativos durante el doble sismo. De este modo, los ingresos por exportaciones de crudo se mantendrán estables, constituyendo el principal salvavidas del BCV para ejecutar sus intervenciones cambiarias y mitigar un salto abrupto en la cotización.

En conclusión, el rumbo que tome el dólar oficial a lo largo de julio estará estrictamente atado a tres variables críticas: la estabilidad del flujo de la caja petrolera, la capacidad y agresividad de las intervenciones del Banco Central, y el costo fiscal definitivo que represente la reconstrucción de los daños causados por el terremoto. Del equilibrio de estos factores dependerá si la economía avanza hacia una unificación cambiaria sana o hacia una mayor dispersión de los precios de la divisa.

Fuente: Bloomberg

Fuente: Análisis interno Mercadato.
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