Al cierre de la semana del 3 de julio de 2026, los mercados financieros internacionales reflejan una dinámica de reajuste profundo. La renta variable estadounidense, operando en una semana corta por la festividad del Día de la Independencia, navegó entre la toma de beneficios en el sector tecnológico y el apetito por sectores defensivos. El índice S&P 500 logró avanzar un 1,8% semanal, estableciéndose en los 7.483,24 puntos. En la misma línea, el NASDAQ Composite acumuló una ganancia del 2,1% para cerrar en 25.832,67 unidades, superando la presión bajista de la industria de semiconductores que vio caídas de doble dígito en nombres como Micron Technology. En el panorama europeo, el IBEX 35 (ES35) destacó con una notable subida semanal del 3,1%, finalizando en los 19.852 puntos, beneficiado por el menor temor a las presiones inflacionarias continentales. Este comportamiento fue catalizado por el informe de empleo de junio en EE. UU., donde la creación de apenas 57.000 empleos —frente a los 113.000 esperados— enfrió las expectativas de alzas de tipos por parte de la Fed dirigida por Kevin Warsh.
En el ámbito de los commodities, la distensión energética es la protagonista del periodo. El Crudo Brent consolidó su descenso hasta los $72,10 por barril, lo que representa un retorno a niveles pre-conflicto con Irán. Durante la semana, el Brent tocó mínimos de cuatro meses en este nivel de cierre, tras haber alcanzado máximos por encima de los $100 a mediados de mayo; esta caída sustancial de la prima de riesgo responde a la normalización del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz tras el acuerdo preliminar de paz. Por otro lado, los metales preciosos capitalizaron el retroceso de los rendimientos de la deuda soberana y la debilidad del dólar. El Oro (futuros NYMEX) se apreció un 2,1% semanal, cerrando en $4.174,60 por onza, su cotización más elevada desde febrero de este año. La Plata tuvo un desempeño sobresaliente al rebotar un 5,3% neto en la semana, cerrando en $62,40 tras haber marcado mínimos en la zona de soporte técnico de los $50 al inicio del periodo. Esta coyuntura reafirma una rotación hacia activos de valor tradicional y refugio, en un contexto donde la inflación energética cede pero emergen presiones en la oferta de hardware para inteligencia artificial.



