En un giro positivo para las perspectivas macroeconómicas de la región, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus proyecciones para Venezuela. Según los datos más recientes, el organismo estima que el Producto Interno Bruto (PIB) del país experimentará un crecimiento del 4% durante 2026, superando estimaciones previas que situaban el desempeño económico en rangos más modestos.
Esta actualización coloca a la nación entre las economías con mayor dinamismo proyectado en Sudamérica para el presente ciclo. El ajuste refleja una estabilización relativa en sectores clave, a pesar de los desafíos estructurales que persisten. Asimismo, el FMI moderó su estimación de inflación: ahora calcula que el alza de precios promediará un 387,4%, una reducción significativa frente al 682,1% proyectado el pasado octubre.
La desaceleración de los precios ganaría tracción en 2027, año en el que el organismo espera una inflación promedio del 94,4%. En cuanto a 2025, el Fondo tomó como referencia la cifra del BCV, que ubicó la media inflacionaria en 252%.
Para 2027, las perspectivas son aún más optimistas: el FMI calcula que la economía venezolana se expandirá un 6%. De cumplirse, sería la tasa más alta de América Latina, región que en conjunto crecerá un 2,7%. Ambas estimaciones representan una continuidad en la recuperación luego de que el país perdiera más del 70% de su PIB entre 2014 y 2021.
Si bien la mejora en las proyecciones es un espaldarazo a las tesis de estabilización, los expertos coinciden en que el reto pendiente es ambicioso, transformar este crecimiento transaccional en un desarrollo estructural que se traduzca en una mejora tangible en la calidad de vida del venezolano.



