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Mercados Financieros

Giro en la política monetaria de EE. UU.: De la Fed de Powell a la Fed de Warsh

Mariela Torrico Armaza

Mariela Torrico Armaza

Análisis Económico

5 min de lecturaAlto Impacto
Giro en la política monetaria de EE. UU.: De la Fed de Powell a la Fed de Warsh
Giro en la política monetaria de EE. UU.: De la Fed de Powell a la Fed de WarshFoto: Mercadato

El más reciente comunicado de la Fed fue visiblemente recortado y Warsh optó por no presentar sus proyecciones de tasas, una ruptura notable frente a la postura proactiva de su antecesor, Jerome Powell.

Puntos Clave

  • El más reciente comunicado de la Fed fue visiblemente recortado y Warsh optó por no presentar sus proyecciones de tasas, una ruptura notable frente a la postura proactiva de su antecesor, Jerome Powell.

  • Reserva Federal

  • Categoría: Mercados Financieros

  • 5 minutos de análisis editorial.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha iniciado un giro histórico en su relación con la economía y los inversores. Bajo el liderazgo de su nuevo presidente, Kevin Warsh, el banco central ha dejado claro que busca implementar un "cambio de régimen" destinado a reducir tanto sus intervenciones directas en los mercados como su constante flujo de comunicación. Tras mantener las tasas de interés en el rango de 3.5% a 3.75% en su primera reunión de política monetaria, Warsh comenzó a desmantelar las prácticas de señalización que definieron a la institución durante más de una década, transformando la dinámica tradicional entre Wall Street y la Fed.

 

Esta nueva visión busca revertir la masiva presencia que el banco central mantuvo tras la crisis de 2008 y la pandemia de COVID-19, periodos en los que acumuló billones de dólares en bonos y valores respaldados por hipotecas. Warsh argumenta que la normalización de estas herramientas de emergencia distorsiona los precios de los activos, beneficia de forma desproporcionada a los hogares más ricos y compromete la independencia de la Fed al facilitar el financiamiento de la deuda gubernamental. En su lugar, propone limitar estas medidas y regresar al uso primordial de los ajustes en las tasas de interés.

 

El segundo pilar de esta transformación es la drástica reducción de la "orientación prospectiva", la estrategia con la que la Fed anticipaba y preparaba sus movimientos al mercado. El nuevo presidente sostiene que los inversores se han vuelto excesivamente dependientes de estos mensajes y que predecir el futuro ata de manos a la institución. Para materializar este cambio, el más reciente comunicado de la Fed fue visiblemente recortado y Warsh optó por no presentar sus proyecciones de tasas, una ruptura notable frente a la postura proactiva de su antecesor, Jerome Powell.

 

En el plano interno, Warsh apuesta por una toma de decisiones más flexible y menos coreografiada. Su objetivo es fomentar debates internos más genuinos y "caóticos", donde los funcionarios no asistan con guiones ensayados ni bajo un consenso preestablecido, permitiendo que las decisiones se definan el mismo día de la reunión para responder con mayor agilidad a los acontecimientos económicos de última hora. Asimismo, planea restar peso a los indicadores retrospectivos tradicionales como el IPC y el PCE, los cuales considera desfasados, inclinándose por análisis prospectivos y métricas alternativas como la inflación media recortada.

 

Para institucionalizar estos cambios, se han anunciado cinco grupos de trabajo que reevaluarán el balance del banco, sus comunicaciones, sus fuentes de datos, el marco de inflación, y el impacto de la productividad. No obstante, el camino no estará exento de fricciones políticas y de mercado. Aunque fue nombrado por el presidente Donald Trump con la expectativa de recortar las tasas, Warsh se enfrenta a un comité de 12 miembros donde casi la totalidad de los funcionarios contempla mantenerlas o incluso subirlas debido a los riesgos inflacionarios globales, como las recientes tensiones energéticas vinculadas al conflicto con Irán.

 

A largo plazo, una Reserva Federal menos predecible y más cómoda tomando al mercado por sorpresa podría traducirse en una mayor volatilidad financiera en torno a sus decisiones. Sin embargo, para los inversores, este nuevo panorama implica que las decisiones de inversión deberán fundamentarse más en la realidad económica subyacente y menos en la especulación de las palabras del banco central. La consolidación de esta doctrina no solo dependerá de la determinación de Warsh, sino de la evolución de los datos económicos y de la capacidad de la Fed para mantener unánime su compromiso con la estabilidad de precios del 2%.


Fuente: Análisis interno Mercadato.
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