La última semana de julio de 2026 concluyó con una marcada volatilidad, definida por la fractura interna en los principales bancos centrales y la persistente inestabilidad en el Golfo Pérsico. El S&P 500 logró recuperarse de las severas caídas registradas a mitad de semana tras la rueda de prensa de la Reserva Federal, cerrando el viernes en 7.489,72 puntos, lo que representó un avance semanal del 0,97%. Por su parte, el Nasdaq Composite mostró una resiliencia tecnológica notable al finalizar en 25.373,85 unidades, acumulando un retorno del 1,42% en la semana, impulsado por los resultados de Amazon (+15,32%) y Microsoft, que validaron la sólida monetización de la infraestructura de IA. En Europa, el IBEX 35 cerró la sesión del viernes en los 19.782,90 puntos (+0,13%), dentro de un contexto donde la renta variable europea aseguró balances mensuales positivos apoyada por el sector industrial vinculado a la transición energética.
En el mercado de commodities, el petróleo Brent experimentó una fuerte corrección semanal del 7,08%, situándose en $87,93 por barril, tras haber alcanzado máximos superiores a los $100 el pasado 23 de julio. Este retroceso se atribuye a un receso táctico en las operaciones militares en el Medio Oriente, que permitió a los inversores replegar posiciones especulativas pese a que los inventarios en EE. UU. siguen en niveles críticos. Respecto a los metales preciosos, el oro finalizó la semana en $4.045,72 por onza, con una contracción marginal del 0,38% semanal pero consolidando un alza mensual del 1,06%. La plata cotizó en $57,68, reflejando una pérdida semanal del 0,98% y un retroceso mensual del 1,16%, afectada por tipos de interés reales restrictivos de largo plazo.
Este comportamiento ocurre bajo un trasfondo de incertidumbre geopolítica y monetaria. La decisión de la Fed de mantener las tasas en el rango de 3,50%-3,75% ocultó una profunda fractura interna, con tres miembros votando en disidencia por un aumento inmediato. Una situación idéntica se vivió en el Banco de Inglaterra, que mantuvo su tasa en 3,75% con una votación dividida de 6-3, advirtiendo sobre un repunte inflacionario por los costes energéticos. La eliminación de la orientación futura por parte de Kevin Warsh ha elevado la prima de riesgo, disparando los rendimientos de la deuda a 30 años por encima del 5,2%, niveles no vistos en casi dos décadas.




