Los mercados energéticos y financieros respiraron aliviados este viernes. El precio del petróleo registró una drástica caída del 5% luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfriara los tambores de guerra en Medio Oriente al retirar su amenaza de nuevos ataques militares contra Irán. En su lugar, el mandatario estadounidense abrió la puerta a la diplomacia, asegurando que un acuerdo entre ambas naciones podría firmarse en los próximos días.
Este giro radical en la retórica de Washington disipó de inmediato el temor de los inversores ante una posible escalada bélica que interrumpiera el suministro global de crudo, provocando una corrección instantánea en las principales pizarras energéticas del mundo.
La sesión de este viernes estuvo marcada por las ventas masivas en los contratos de futuros del petróleo. Los dos principales indicadores de referencia global reflejaron el cambio de escenario:
Crudo Brent (Referencia internacional): Retrocedió un 5%, situándose en 85,86 dólares por barril.
West Texas Intermediate (WTI - Referencia en EE.UU.): Perdió también un 5%, ubicándose en los 83,32 dólares por barril.
Esta corrección neutraliza gran parte de la prima de riesgo geopolítico que se había venido acumulando en el precio del barril durante las últimas jornadas de tensión.
El catalizador de la baja fue la sorpresiva declaración de Trump, quien descartó, por el momento, nuevas acciones de fuerza y sostuvo que un entendimiento mutuo con Teherán podría concretarse en breve.
Sin embargo, el optimismo de Washington se topó con la tradicional cautela de las autoridades iraníes, quienes evitaron confirmar avances definitivos o un cierre inminente de las negociaciones. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, enfrió ligeramente las expectativas al declarar:
"Irán no ha tomado todavía una decisión final sobre un posible acuerdo con Estados Unidos".
Baqaei remarcó con firmeza que la República Islámica no está dispuesta a ceder en sus "líneas rojas", el término diplomático que utiliza Teherán para blindar los puntos clave de su soberanía y programa que considera innegociables.
El optimismo que hoy golpeó al petróleo ya se había hecho sentir con fuerza el día anterior en las bolsas de valores. La flexibilización de la postura de la Casa Blanca impulsó una sólida reacción en los mercados financieros globales: el jueves, Wall Street cerró con notables ganancias, lideradas por el índice S&P 500, que avanzó un 1,8%.
Para los analistas, el movimiento de los activos refleja una transición rápida de un escenario de crisis a uno de diplomacia exprés. Stephen Innes, analista de SPI Asset Management, resumió así la vertiginosa jornada:
“La retórica de Donald Trump cambió durante la jornada desde el riesgo de ataques y un lenguaje militar duro hacia la ausencia de un ataque inmediato, una diplomacia de alto nivel con Irán y la posibilidad de que un acuerdo esté lo suficientemente cerca como para firmarse este fin de semana en Europa“.
El mercado de la energía se mantiene ahora a la expectativa de lo que ocurra durante el fin de semana en el viejo continente. Si las negociaciones en Europa prosperan y se concreta la firma del acuerdo, el petróleo podría consolidar su tendencia a la baja o estabilizarse en el rango actual. Por el contrario, si las "líneas rojas" de Irán encallan las conversaciones, la volatilidad regresará de inmediato a los mercados.



