Un grupo de tenedores de bonos de Venezuela está incorporando a nuevos miembros mientras se prepara para las esperadas negociaciones sobre la que podría convertirse en la mayor reestructuración de deuda soberana en más de una década. La reestructuración abarca los títulos de deuda emitidos por la República y por la petrolera estatal (PDVSA) en los mercados internacionales para captar capital, instrumentos que se encuentran en incumplimiento de pago (default) desde 2017 y que se negocian en los mercados secundarios a una fracción de su valor original.
Más de 15 fondos se han sumado al Comité de Acreedores de Venezuela desde que Estados Unidos capturó al expresidente Nicolás Maduro a comienzos de enero. La incorporación de estos nuevos inversionistas fortalece significativamente la posición del grupo en momentos en que el mercado financiero apuesta a que el acercamiento entre Caracas y Washington abra el camino para iniciar formalmente las negociaciones.
Representantes del comité mantienen conversaciones con otros inversionistas interesados en incorporarse, entre ellos fondos de cobertura de Estados Unidos y el Reino Unido, con el objetivo de reunir hasta la mitad de los cerca de US$ 60.000 millones en bonos internacionales pendientes. Aunque el grupo no reveló el volumen actual de sus posiciones, en 2024 se estimaba que controlaba más de US$ 10.000 millones en deuda impaga emitida por el soberano y por PDVSA.
Mientras avanzan las expectativas de una posible negociación, los bonos venezolanos han registrado una importante recuperación durante 2026. Los títulos de deuda del país se han valorizado más de 60% en lo que va de año, impulsados por las señales de acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela y las perspectivas de una recuperación petrolera
Por su parte, los bonos soberanos con vencimiento en 2027, entre los más líquidos del país, cotizan cerca de 50 centavos por dólar, un nivel similar al valor de recuperación estimado por los inversionistas.
A pesar del optimismo del mercado, el proceso de reestructuración ha sufrido retrasos a causa de las consecuencias de los dos devastadores terremotos del pasado 24 de junio. Aún así, el vicepresidente de economía, Calixto Ortega, afirmó a comienzos de este mes que el gobierno espera presentar una hoja de ruta en las próximas semanas, postergando la evaluación preliminar originalmente pautada para finales de junio.
El grupo de acreedores se formó poco después de que Venezuela incumpliera el pago de su deuda en 2017 y cuenta entre sus miembros con firmas como Morgan Stanley Investment Management y Grantham, Mayo, Van Otterloo & Co. LLC. Fuentes cercanas al proceso indicaron que el aumento de participantes responde a las expectativas sobre el acercamiento bilateral, escenario que permitiría acordar esquemas de reorganización con tenedores privados y otros acreedores internacionales.
En ese sentido, Venezuela avanza en la formación de un proceso de reestructuración integral para su deuda externa y bonos de PDVSA, valorados en unos US$ 60.000 millones en capital impago. Tras permanecer varios años en default, la importante recuperación registrada por la deuda en 2026 refleja la confianza de los mercados en lograr acuerdos sostenibles para definir los mecanismos de pago de las obligaciones financieras del país.
Fuente: Bloomberg



