El presidente de Petróleos de Venezuela, Héctor Obregón, afirmó el 15 de octubre, durante la Conferencia de Energía, Petróleo y Gas en Maracaibo, que el acuerdo petrolero con Estados Unidos está vigente y en funcionamiento. Anunció que la producción nacional llegaría a 1,30 millones de barriles diarios antes de que termine 2026, unos 60.000 más que los cerca de 1,24 millones actuales, un aumento de 4,8% (cálculo propio). La cifra oficial es mayor que la que registra la OPEP en sus fuentes secundarias, que ubicó la producción de septiembre en 1,15 millones, mientras que Venezuela informó 1,206 millones para ese mes. Esa diferencia importa, porque la meta se mide contra una base que no todos los observadores comparten.
El impulso inmediato vendría de la cuenca occidental del Lago de Maracaibo, donde la meta es subir de 370.000 a 400.000 barriles diarios al cierre del año, un alza de 8,1% (cálculo propio). La Cámara Petrolera de Venezuela, capítulo Zulia, estima que entre 5.200 y 5.500 pozos de categoría 2 podrían reactivarse con relativa rapidez y sumar hasta 400.000 barriles diarios, pero se trata de una proyección del gremio y no de una producción asegurada. Su propio representante advirtió que los equipos y la inversión llegarán de forma gradual.
El acuerdo, firmado en agosto, se apoya en la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que aprobó la Asamblea Nacional el 29 de enero de 2026. Esa reforma reabrió la actividad de exploración y producción al capital privado mediante Contratos de Participación Productiva, en los que la empresa asume costos y riesgos, pero el Estado conserva la propiedad de las reservas. Con base en ella, el gobierno adjudicó 17 campos, que concentran unos 65.000 millones de barriles, a una sola empresa, North American Blue Energy Partners, dirigida por el empresario Alejandro Betancourt, y no a varios consorcios como se suele resumir. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, habla de un plazo de 25 años, mientras que la Casa Blanca lo presentó como un acuerdo de hasta 100 años. El economista Francisco Monaldi sostiene que se trata de un contrato de participación productiva por 25 años y no de una concesión sobre las reservas.
En lo fiscal, Rodríguez señaló una regalía mínima de 16% y un impuesto sobre la renta de 34%, que según Monaldi es una tasa reducida para campos sin infraestructura. Con un precio de referencia de 65 dólares por barril, estimó que el Estado recibiría unos 19 dólares por barril producido y vendido, cerca de 29% del precio (cálculo propio), y unos 209.300 millones de dólares durante el contrato. Son estimaciones oficiales y no resultados verificados. Lo mismo ocurre con la inversión prevista de casi 100.000 millones de dólares, que el analista Paul Sullivan, de la Universidad Johns Hopkins, calificó de cifra política, y de la cual no se aclaró quién aportará el capital. Según el Financial Times, el gobierno estadounidense no pondría el capital inicial, sino garantías a través de la Oficina de Capital Estratégico de E.E.U.U.
Los riesgos son operativos e institucionales. La mayor parte de las reservas es crudo pesado o extrapesado, de producción lenta y costosa, y UBS no espera un aumento significativo de la producción en el corto ni en el mediano plazo. El sistema eléctrico es otra limitación, de modo que empresas como Chevron y Repsol avanzan en generación propia, y el gremio zuliano estima que podrían operar de forma independiente de la red nacional hacia 2027. En lo institucional, la adjudicación fue directa, sin licitación, y UBS advierte que no cuenta con aprobación de la Asamblea Nacional. Además, Estados Unidos tendría una participación pasiva de 35% en la empresa, la opción de comprar 20% de su producción al costo y poder de veto sobre nombramientos en su directiva, aunque Venezuela insiste en que mantiene el control y la propiedad de su petróleo. Así, el acuerdo promete más barriles y más ingresos, pero el alcance del beneficio para la economía dependerá de que los términos se conozcan por completo, de que la producción suba efectivamente y de que el marco legal resista los cambios políticos.
Fuentes: El Nacional, 16 de octubre de 2026 y columna de septiembre de 2026; Noticia al Minuto, 17 de octubre de 2026; Bloomberg Línea, sobre producción y autogeneración eléctrica; OPEP, fuentes secundarias y comunicación directa, septiembre de 2026; Infobae, 1 de septiembre de 2026; Diario Financiero (DF), sobre UBS, Financial Times, Reuters y The Wall Street Journal; Fenavi, entrevista a Francisco Monaldi; Foley & Lardner, febrero de 2026; CNN en Español, 7 de septiembre de 2026; cálculos propios


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