Durante la última década, la oferta energética mundial se reconfiguró y las cotizaciones de los hidrocarburos se volvieron muy volátiles. Según el Energy Institute, la producción mundial de petróleo, que incluye crudo, condensados y líquidos del gas natural, alcanzó un récord de 97 millones de barriles diarios en 2024. En 2025, la producción de crudo, una medida más estrecha que usa la OPEP, promedió 74,85 millones de barriles diarios, 2,24 millones más que en 2024. Más de la mitad de ese aumento (1,34 millones) vino de la OPEP+, que fue reajustando sus cuotas, y el resto, de productores externos como Estados Unidos, Brasil y Guyana. Estados Unidos produjo un récord de 13,6 millones de barriles diarios de crudo, y casi la mitad (6,6 millones) salió de la cuenca Permian. En gas natural, la producción mundial llegó a 4.124 miles de millones de metros cúbicos en 2024, con 53% concentrado en Estados Unidos, Rusia, Irán y China, mientras el gas natural licuado (GNL) se expandía para abastecer a Europa tras la caída del suministro ruso por gasoducto.
El hecho que más pesa en 2026 es el choque de Ormuz. Desde el 28 de febrero, la guerra con Irán y el cierre de hecho de ese estrecho, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo y del GNL del mundo, provocaron el mayor choque de oferta en décadas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó una caída de unos 20 millones de barriles diarios en el flujo de crudo y derivados y liberó 400 millones de barriles de reservas estratégicas, mientras Qatar declaró fuerza mayor y detuvo su GNL. A comienzos de octubre, los flujos desde Oriente Medio se acercaban a 80% de su nivel previo al conflicto.
En precios, el Brent promedió 43,7 dólares en 2016 y 41,8 en 2020, el mínimo de la década por la pandemia. En 2022, tras la invasión de Ucrania, alcanzó su promedio anual más alto de la década, 101,3, y luego bajó a 80,8 en 2024 y a unos 69 en 2025, en un contexto de sobreoferta, hasta cerrar ese año cerca de 60. Con la guerra subió a máximos cercanos a 120 dólares en marzo, cerró entre unos 95 y 109 en septiembre y a comienzos de octubre ronda los 100.
El gas natural muestra una fragmentación geográfica. En Estados Unidos, el Henry Hub promedió unos 2,2 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica) en 2024 y, de febrero a agosto de 2026, se movió entre 2,77 y 3,62, con un pico mensual de 7,72 en enero; la abundante oferta doméstica lo aísla en buena parte de la crisis. En Europa y Asia, en cambio, el TTF superó los 200 euros por megavatio hora en 2022 y volvió a dispararse en 2026: en septiembre cotizó entre 77 y 82 euros, unos 26 dólares por millón de BTU, y el JKM asiático promedió unos 2,10 dólares por encima entre marzo y junio. En síntesis, el mercado oscila entre la rigidez de la cadena de GNL y el efecto amortiguador del crudo y el gas no convencionales de Estados Unidos.
Fuentes: OPEP, Boletín Estadístico Anual 2025, vía El Universal y Eixos; Energy Institute, Statistical Review of World Energy 2025, vía KPMG y DieselNet; EIA, Today in Energy y serie de Henry Hub; AIE, vía TRT Español y EBC; Infobae, 6 de octubre de 2026; Investing.com, Brent ICE; ClimateTrade, TTF; cálculos propios




