El panorama empresarial venezolano en 2026 enfrenta un punto de inflexión donde la gestión del talento humano ha vuelto a colocar la discusión salarial en el centro de la agenda estratégica. En un contexto marcado por una creciente competencia por trabajadores especializados, las organizaciones se ven obligadas a reconfigurar sus estructuras de compensación para contener la movilidad laboral. Según el más reciente estudio sobre tendencias de gestión de talento realizado por la UCAB y Mercer, las razones económicas siguen siendo el principal detonante de las renuncias en el país. El 73% de los trabajadores que abandonan sus puestos lo hace en busca de mejores ingresos, una cifra que supera ampliamente otros motivos históricos como las oportunidades de desarrollo profesional, mencionadas por el 37% de las empresas, o la migración, que ha quedado rezagada a un tercer lugar con el 31%. Esta realidad se complementa con un mercado laboral visiblemente interconectado y competitivo, donde 7 de cada 10 compañías aseguran conocer con precisión cuáles son las organizaciones específicas que están captando a sus colaboradores una vez que estos deciden retirarse.
Para hacer frente a esta presión sin comprometer la viabilidad financiera a largo plazo, las empresas continúan recurriendo de forma masiva a mecanismos complementarios que fortalecen los ingresos de los trabajadores sin inflar permanentemente sus estructuras de costos fijos. El estudio revela que el 83% de las organizaciones otorga actualmente bonificaciones extraordinarias no salariales, lo que representa un incremento de dos puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Estos incentivos, de acuerdo con los investigadores, han dejado de ser medidas temporales de emergencia para transformarse en componentes habituales y estructurales de los paquetes de remuneración, especialmente en aquellos sectores económicos donde la disputa por profesionales calificados es más agresiva.
En la actualidad, el sistema de compensación predominante sigue siendo mixto. Seis de cada diez compañías realizan sus pagos principales en bolívares, mientras que el 40% ya incorpora las divisas dentro de sus sistemas de remuneración formal. No obstante, la presencia del dólar en el salario base muestra una marcada brecha según el nivel jerárquico de la organización. Mientras que el 35% de los directivos y el 33% de los gerentes reciben parte de su sueldo en moneda estadounidense, este beneficio desciende al 21% en los cargos profesionales y cae al 15% en el nivel operativo. Esta disparidad es aún más evidente cuando se analizan las bonificaciones extraordinarias: el 62% de los directivos y gerentes recibe incentivos en dólares, en contraste con apenas uno de cada cinco trabajadores operativos (20%) que goza de esta modalidad de compensación.
A pesar de estas brechas actuales, las expectativas del sector empresarial apuntan hacia una mayor dolarización de los ingresos si se cumplen las proyecciones macroeconómicas. El 64% de las compañías consultadas espera que durante este año aumente el flujo de dólares en la cobranza de sus operaciones comerciales. De concretarse este escenario de mayor liquidez en moneda extranjera, el 53% de las empresas asegura que incrementaría directamente la proporción de la compensación que entrega en dólares a su personal. En paralelo, y como respuesta a la dinámica inflacionaria interna, el 47% de las organizaciones prevé otorgar entre uno y dos ajustes salariales en bolívares durante el transcurso de 2026, mientras que un esquema más agresivo de tres o más incrementos solo es contemplado por el 14% de las empresas.
Para los especialistas de Mercer, estos hallazgos confirman que el mercado corporativo venezolano está ingresando en una nueva etapa donde los paquetes de compensación total volverán a jugar un papel decisivo y agresivo en la atracción y retención del talento humano. Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto una realidad compleja: el esfuerzo de las empresas por mejorar los ingresos directos aún resulta insuficiente para cubrir el costo de vida de la fuerza laboral. Esto se evidencia en que el 77% de las compañías reportó que sus empleados mantienen actividades económicas complementarias fuera de la empresa, un fenómeno plenamente conocido por sus supervisores. Lo alarmante de este indicador es su velocidad de crecimiento, ya que representa un salto de 51 puntos porcentuales respecto a la medición de 2025. Esta tendencia refleja que, si bien el sector privado busca robustecer sus esquemas de remuneración y adaptarse a la disponibilidad de divisas, una porción mayoritaria de los trabajadores venezolanos se ve en la necesidad de recurrir al "pluriempleo", los emprendimientos y los oficios independientes para complementar el presupuesto familiar.



