Hace un mes que comenzaron los ataques aéreos de EE. UU. e Israel contra Irán, ocasionando que se disparen los precios del combustible. En ese sentido, los gobiernos están buscando cómo amortiguar el impacto que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita la quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
Los costos de la energía siguen una tendencia alcista: el precio del barril del petróleo ha aumentado su valor cerca del 50 % y el precio del gas natural en Europa también ha escalado por encima del 50 %.
Gobiernos de todo el mundo están liberando al mercado una cifra récord de 400 millones de barriles de petróleo procedentes de sus reservas estratégicas. Asimismo, EE. UU. ha suspendido temporalmente las sanciones aplicadas a ciertos cargamentos iraníes y rusos para que las refinerías que sufren escasez de suministros puedan comprarlos.
Ahora bien, te contamos qué están haciendo algunos países para frenar esta crisis:
Los países asiáticos: han declarado emergencia nacional, reduciendo la jornada laboral a cuatro días y cerrando escuelas.
Sri Lanka: declaró festivo todos los miércoles para las instituciones públicas, mientras que Tailandia y Vietnam le han pedido a sus ciudadanos que trabajen desde casa para ahorrar combustible.
Brasil: el Gobierno está aplicando un plan fiscal con medidas como la eliminación temporal de dos impuestos sobre el diésel y la entrega de una subvención a productores e importadores de combustibles.
En el caso de Venezuela, este conflicto la ha posicionado como un proveedor alternativo. El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha flexibilizado las sanciones, permitiendo a empresas estadounidenses comprar, transportar y refinar el crudo venezolano para compensar la posible pérdida del suministro iraní.
PDVSA mantiene planes para elevar la extracción con el objetivo de alcanzar niveles de hasta 1.800.000 barriles diarios para 2028, aprovechando la ventana de oportunidad que abre el bloqueo del estrecho de Ormuz.




