Las operaciones de compra-venta y alquiler de inmuebles en Venezuela se han recuperado durante 2026, con mayor movimiento en Anzoátegui, Monagas, Zulia y Caracas, zonas vinculadas a la actividad de hidrocarburos y a los encuentros con ejecutivos de empresas transnacionales. El contraste con el período previo es marcado: en el segundo trimestre de 2024 la Cámara Inmobiliaria de Venezuela reportó una desaceleración de las ventas y los alquileres por el período electoral, y proyectaba que los precios cerrarían ese año con una caída de entre 7% y 15%. Ya en 2025, la Cámara Inmobiliaria Metropolitana indicó que el precio por metro cuadrado en Caracas había aumentado apenas entre 1% y 2% en 2024. En 2026, esa misma cámara reporta que la demanda residencial en el Área Metropolitana creció entre 7% y 9% en el primer semestre frente a 2025, 3% entre julio y septiembre, con una proyección de 2% adicional para el último trimestre. Entre junio y julio, los alquileres de apartamentos subieron 82% y las ventas de casas 50%, con un alza de 300% en Baruta. En el interior, las ventas en Lechería avanzaron entre 65% y 80% y entre 25% y 30% en el resto de los municipios de Anzoátegui; en Zulia, las de viviendas subieron entre 15% y 20%, y en Monagas, entre 25% y 30% entre enero y septiembre.
En precios, el metro cuadrado en el este de Caracas oscila entre 600 y 750 dólares, en el oeste entre 450 y 580, en el norte entre 850 y 1.100 y en el sureste entre 750 y 850. Para 2025, la cámara estimaba un rango de entre 800 y 1.100 dólares en la ciudad, y en febrero de ese año el metro cuadrado en Chacao, Baruta y el sureste rondaba los 700 dólares. En 2026, el sureste registra alzas de entre 6% y 9% respecto al año pasado, mientras que las zonas afectadas por el doble terremoto del 24 de junio, como Chacao, Palos Grandes, Altamira y San Bernardino, son la excepción a la tendencia. En Maracaibo, 80% de los apartamentos cuesta entre 40.000 y 80.000 dólares, y en Maturín el metro cuadrado ronda los 450 dólares para vivienda. La presidenta de la cámara de Monagas, Mary Piña, indicó que los precios no han aumentado realmente, sino que recuperan su valor tras haber caído durante la diáspora.
El perfil de la demanda también cambió. En 2025, el alquiler era la modalidad predominante en Caracas, con cánones mensuales de entre 400 y 1.500 dólares, y la construcción de nuevas viviendas estaba paralizada en 95%, según la Cámara Venezolana de la Construcción. En 2026, las cámaras coinciden en que, con el crédito hipotecario prácticamente paralizado, compran quienes venden una propiedad para adquirir otra y quienes residen en el extranjero: en Zulia entre 30% y 40% de los compradores de vivienda lo hace desde fuera del país, y en Propiedash, plataforma lanzada en junio, 151.807 de 1.393.222 visitantes únicos (10,9%) se conectan desde el exterior, encabezados por Estados Unidos, Colombia y Ecuador. Según Ecoanalítica, el sistema hipotecario está extinguido y el país opera casi exclusivamente con pagos de contado o financiamiento de constructoras; en abril, el presidente de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, Fernando Di Gerónimo, señaló que el sector observa señales de una posible reactivación del crédito, y en Zulia, los promotores ofrecen financiamiento propio a tres o cuatro años.
El repunte, sin embargo, no ha sido lineal. Tras el impulso del primer trimestre, atribuido al efecto del 3 de enero, las operaciones disminuyeron en el segundo trimestre y se reactivaron de forma más moderada desde agosto y septiembre. La presidenta de la Cámara Inmobiliaria del Zulia, Rosalig Urdaneta, advirtió que las expectativas de crecimiento se reducirían si no se resuelven las fallas de electricidad y agua, y en Monagas se señaló que un tema fiscal limita la apertura de nuevos negocios de concesionarios, franquicias y farmacias que ya se instalan en la región.
Fuente: Bitácora económica




