El Global Entrepreneurship Monitor (GEM), una investigación internacional realizada en más de 50 países, presentó sus hallazgos sobre la realidad venezolana en 2025, en un trabajo conjunto con el IESA y la UCAB. El estudio se fundamentó en dos pilares metodológicos estandarizados globalmente: una encuesta a la población adulta y una encuesta nacional de expertos.
El informe señala un declive en la Actividad Emprendedora Temprana (TEA), reflejando el profundo impacto de los choques macroeconómicos en la iniciativa ciudadana. Este fenómeno, conocido coloquialmente como “emprender para comer”, ha alcanzado su límite de resiliencia y se encuentra en una fase de agotamiento estructural.
Los expertos destacan que la caída de la actividad emprendedora del 11,7% al 7,7% en solo un año representa la salida de 1,3 millones de emprendedores. Si se analiza el periodo 2023-2025, la pérdida masiva asciende a aproximadamente 5 millones de personas.
Esta situación refleja el fin del autofinanciamiento: los ahorros familiares que sostenían el inicio de los negocios se han agotado. Sin acceso al crédito bancario (que representa apenas el 2,7% del PIB) y ante una caída del 25% en las remesas durante 2025, el emprendedor carece de capital operativo. A esto se suma el retorno de una inflación del 475%, la devaluación constante y la erosión del poder adquisitivo.
El 74% de los emprendedores se concentra en el rango de 18 a 44 años, el segmento con mayor propensión a la migración forzada debido a la falta de perspectivas. El emprendimiento por necesidad ha dejado de ser viable para millones debido al colapso del consumo interno y la estructura de costos.
El profesor e investigador de la UCAB, Demetrio Marotta, señaló que el venezolano opera bajo una necesidad extrema, pero con una ambición de impacto inusualmente alta:
El 88% emprende para “ganarse la vida” ante la escasez de empleos formales.
El 53,6% manifiesta el deseo de “marcar una diferencia” en su entorno.
Aunque el venezolano valora el emprendimiento como una carrera deseable, las políticas gubernamentales y el financiamiento lo sitúan en el punto más bajo del ranking. El Índice Nacional de Contexto Emprendedor otorga a Venezuela un puntaje de 3,23, ubicándola en el penúltimo lugar mundial, cerca de Angola y a una distancia abismal de líderes como Emiratos Árabes Unidos, Taiwán y Arabia Saudita.
El GEM recomienda acciones urgentes por sectores:
Sector Público: Ajustar la Unidad Tributaria con racionalidad económica y reducir los costos de registros mercantiles para frenar la informalidad.
Sector Privado y Banca: Innovar en créditos basados en flujo de caja y comportamiento transaccional en lugar de garantías reales. Las grandes empresas deben certificar a emprendedores locales como proveedores.
Academia y emprendedores: Capacitar en gestión multimoneda y fomentar la unión de emprendedores para compartir costos logísticos y de servicios.




