Venezuela ha logrado posicionarse como el segundo mayor proveedor de petróleo de Estados Unidos, desplazando a Arabia Saudita durante la tercera semana de abril de 2026. Según los datos de la Administración de Información Energética (EIA), este cambio responde a una combinación de factores geopolíticos y comerciales que han favorecido la exportación de crudo venezolano hacia el mercado norteamericano.
El ascenso de Venezuela se produce en un momento crítico para el Medio Oriente. El conflicto bélico que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz. Esta situación ha interrumpido el flujo de suministros desde el Golfo Pérsico, dificultando que Arabia Saudita movilice sus buques y reduciendo sus envíos a su nivel más bajo en 21 semanas.
En contraste, las estadísticas muestran que Venezuela exportó un promedio de 310,000 barriles diarios (bpd) en la semana que finalizó el 24 de abril. Aunque esta cifra representa una caída respecto a la semana anterior, fue suficiente para superar los 174,000 bpd enviados por los saudíes, consolidando al país sudamericano como el principal escolta de Canadá en el suministro de crudo a EE. UU.
Un factor determinante en este incremento es la reanudación de las relaciones políticas y comerciales entre la administración de Delcy Rodríguez y el gobierno de Donald Trump. Este nuevo acercamiento ha permitido la libre circulación del crudo venezolano hacia las refinerías estadounidenses, logrando un promedio de 254,000 bpd en lo que va de 2026, lo que representa un aumento del 12% comparado con el año anterior.
La relevancia de este hito radica en su excepcionalidad histórica. De acuerdo con los registros de la EIA, que abarcan 830 semanas, Venezuela solo ha ocupado la segunda posición en el ranking de proveedores en 37 ocasiones. Además, el promedio móvil de cuatro semanas alcanzó los 386,000 bpd, su mejor nivel registrado desde febrero de 2019.
Este repunte en las exportaciones ocurre en un entorno de precios elevados, con el barril de Brent cotizándose cerca de los 126 dólares debido a la escalada de la guerra en Irán. La situación actual permite que el petróleo venezolano recupere un espacio estratégico en un mercado que, por años, estuvo restringido debido a las tensiones diplomáticas y sanciones previas.
Finalmente, aunque las cifras de la EIA son preliminares y se consolidan con dos meses de retraso, representan la fuente pública más fiable para rastrear el intercambio energético entre ambos países. Por primera vez desde que se elabora este indicador móvil (2010), Venezuela logra sostenerse en el segundo lugar de la tabla de proveedores semanales de petróleo para los Estados Unidos.




