Mercadato
USD/VESBs 419.99EUR/VESBs 495.61BTC/USD$65,358ETH/USD$1,905.55EUR/USD1.1805OIL/USD$67.02GOLD/USD$5,263.83
Gastronomía empresarial

De Playa Escondida a Destino Global: La Hoja de Ruta que Tucacas, Chichiriviche y Adícora Aún No Han Escrito

Ricardo A. Consuegra M.

Ricardo A. Consuegra M.

Análisis Económico

5 min de lecturaAlto Impacto
De Playa Escondida a Destino Global: La Hoja de Ruta que Tucacas, Chichiriviche y Adícora Aún No Han Escrito
De Playa Escondida a Destino Global: La Hoja de Ruta que Tucacas, Chichiriviche y Adícora Aún No Han EscritoFoto: Mercadato

Para el emprendedor y el inversionista venezolano, la hoja de ruta es concreta y no requiere esperar una gran política nacional para arrancar. El desarrollo comienza por lo esencial: servicios de salud básicos y confiables, transporte organizado, conectividad, y una oferta gastronómica y hotelera de calidad consistente que dé seguridad al visitante

Puntos Clave

  • Para el emprendedor y el inversionista venezolano, la hoja de ruta es concreta y no requiere esperar una gran política nacional para arrancar. El desarrollo comienza por lo esencial: servicios de salud básicos y confiables, transporte organizado, conectividad, y una oferta gastronómica y hotelera de calidad consistente que dé seguridad al visitante

  • Categoría: Gastronomía empresarial

  • 5 minutos de análisis editorial.

Venezuela tiene un problema envidiable: posee algunas de las playas más hermosas del Caribe —Tucacas y su acceso a Morrocoy, Chichiriviche, Adícora en Paraguaná— pero las tiene casi vírgenes de la infraestructura de servicios que el turismo internacional exige. No hay farmacias 24 horas, líneas de taxi formales, centros médicos de respuesta rápida ni el tejido de servicios que un viajero europeo o norteamericano da por sentado en Tulum o Cancún. Esta carencia, que hoy limita el potencial de estos destinos, es exactamente el punto de partida que tuvieron los grandes casos de éxito mundial. La diferencia no estuvo en la belleza natural —Venezuela la tiene de sobra— sino en la decisión estratégica de construir, paso a paso, el ecosistema que convierte una playa hermosa en un destino rentable.

El caso de Costa Rica ofrece la lección más valiosa para Venezuela, porque no se basó en grandes complejos hoteleros sino en un modelo de escala humana y sostenibilidad. Hoy Costa Rica es referente global en turismo responsable, con más del 50% de su territorio protegido y un crecimiento del 10,5% en el primer cuatrimestre de 2026, impulsado por la demanda de naturaleza, bienestar y experiencias responsables. Su secreto fue institucional: planificación y zonificación estricta, modelos de alojamiento de baja densidad —ecolodges en lugar de grandes complejos—, participación comunitaria que distribuye los beneficios, y financiamiento verde a través de bonos e instrumentos de crédito. Costa Rica demostró que un destino puede desarrollar servicios sin destruir el activo natural que lo hace valioso — precisamente el equilibrio que Tucacas, Chichiriviche y Adícora necesitan cuidar desde el primer día.

Bali, en cambio, enseña tanto por sus aciertos como por sus errores. En los años ochenta era el secreto mejor guardado del sudeste asiático: infraestructura básica, simples posadas familiares, cocina local y caminos de tierra. Su transformación se aceleró cuando el gobierno, con apoyo del Banco Mundial, creó un plan maestro y una corporación de desarrollo turístico que concentró la inversión hotelera en zonas cuidadosamente elegidas para crear empleo y atraer capital sin dispersar el impacto. Pero Bali también advierte sobre el peligro del crecimiento sin control: perdió parte de su encanto por los síntomas de la sobre-explotación, la infraestructura deficiente y la inflación de precios. La lección para Venezuela es doble: se necesita un plan maestro que ordene la inversión, pero con límites claros para no repetir la saturación que hoy lamentan los destinos masificados.

Para el emprendedor y el inversionista venezolano, la hoja de ruta es concreta y no requiere esperar una gran política nacional para arrancar. El desarrollo comienza por lo esencial: servicios de salud básicos y confiables, transporte organizado, conectividad, y una oferta gastronómica y hotelera de calidad consistente que dé seguridad al visitante. Cada posada que profesionaliza su servicio, cada farmacia que extiende su horario, cada emprendedor que organiza un transporte confiable, está construyendo un ladrillo del destino que vendrá. La ventaja de llegar tarde es poder aprender de todos los que llegaron antes: Venezuela puede saltarse los errores de la sobre-construcción y diseñar desde el inicio destinos de escala humana, sostenibles y auténticos. Tucacas, Chichiriviche y Adícora no necesitan convertirse en el próximo Cancún. Necesitan convertirse en la mejor versión de sí mismos — y esa historia, todavía por escribir, es una de las mayores oportunidades económicas del turismo venezolano.

Fuentes: Instituto Costarricense de Turismo (ICT); Forbes Travel; Frame Bali; Indonesia Tourism Development Corporation; USC Global Studies. Análisis y contextualización: Mercadato.

Fuente: Análisis interno Mercadato.
Compartir
Publicidad
Publicidad Motorven OilStone
Motorven
OilStone

Ingeniería para los exigentes