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Política Económica

Actualización de perspectivas del FMI: Los países que más crecerán en 2026

Mariela Torrico Armaza

Mariela Torrico Armaza

Análisis Económico

5 min de lecturaAlto Impacto
Actualización de perspectivas del FMI: Los países que más crecerán en 2026
Actualización de perspectivas del FMI: Los países que más crecerán en 2026Foto: Mercadato

Mientras que la guerra afecta severamente a los importadores de energía y a las economías vulnerables, las naciones integradas en la producción de hardware y semiconductores, como Vietnam y Malasia, están capturando la mayor parte del dinamismo actual

Puntos Clave

  • Mientras que la guerra afecta severamente a los importadores de energía y a las economías vulnerables, las naciones integradas en la producción de hardware y semiconductores, como Vietnam y Malasia, están capturando la mayor parte del dinamismo actual

  • Categoría: Política Económica

  • 5 minutos de análisis editorial.

La economía mundial se encuentra hoy en un punto de inflexión, atrapada entre dos fuerzas poderosas que dictan el destino de las naciones: el choque negativo de la guerra en Oriente Medio y el impulso transformador de la inteligencia artificial (IA). En este escenario, el crecimiento global proyectado para 2026 se sitúa en un 3,0%, una cifra que, aunque parece estable, esconde una realidad profundamente desigual donde solo unos pocos logran destacar en la cima.

Tras analizar los datos más recientes, el "top 6" de las economías con mayor proyección de crecimiento para 2026 está liderado por Vietnam, con una impresionante tasa del 7,5%, impulsado por exportaciones tecnológicas que superaron todas las expectativas y una demanda interna sólida. Le sigue la India con un 6,4%, consolidada como una de las más dinámicas gracias al ímpetu de su consumo privado y servicios. En tercer lugar aparece Malasia con un 4,7%, beneficiada directamente por la actividad de los centros de datos y el repunte del ciclo tecnológico mundial. El cuarto, quinto y sexto puesto lo comparten China, Kazajistán y Egipto, todos con una proyección del 4,6%. China ha llegado ahí mediante inversiones masivas en infraestructura y manufactura de alta tecnología, mientras que Kazajistán y Egipto han mostrado una resiliencia notable frente a los choques externos en sus regiones.

¿Cómo llegaron estos países a estas cifras en un entorno tan complejo? La clave reside en su posición dentro de la cadena de valor tecnológica mundial. Los países que hoy lideran son aquellos que han logrado que el auge de la IA "destrabe" el freno que impone la incertidumbre geopolítica. Mientras que la guerra afecta severamente a los importadores de energía y a las economías vulnerables, las naciones integradas en la producción de hardware y semiconductores, como Vietnam y Malasia, están capturando la mayor parte del dinamismo actual. Es una economía a dos velocidades: por un lado, el lastre de los altos precios energéticos y los conflictos; por otro, la aceleración tecnológica que compensa parcialmente estos daños.

Esta configuración del mapa económico nos invita a una reflexión necesaria sobre la naturaleza del éxito en el siglo XXI. Al observar que el crecimiento actual está estrechamente ligado a la especialización tecnológica y a la suerte geográfica respecto a los conflictos, cabe preguntarnos: ¿estamos construyendo un sistema global donde la prosperidad depende exclusivamente de la capacidad de subirse a una ola tecnológica específica?

Actualmente, el auge de la IA actúa como un amortiguador que compensa los choques negativos en los precios de la energía y las cadenas de suministro. Sin embargo, si este motor se apaga mediante una corrección en las expectativas de rentabilidad tecnológica, el desafío ético y práctico para la cooperación internacional sería monumental. La brecha entre las economías ganadoras y las rezagadas podría volverse insalvable por dos vías principales:

En primer lugar, una revisión a la baja en la productividad esperada de la IA provocaría una contracción brusca en la inversión tecnológica y una corrección en las valoraciones bursátiles a nivel mundial. Esto endurecería las condiciones financieras globales, elevando los costos de endeudamiento en un momento donde muchas economías en desarrollo ya enfrentan niveles de deuda pública críticos y márgenes fiscales agotados. Mientras los países integrados en la cadena de valor tecnológica han logrado acumular capital, las naciones "al margen", como muchas en África subsahariana, enfrentarían una inestabilidad financiera sistémica sin haber disfrutado nunca de las ganancias del auge.

En segundo lugar, la desaparición del "efecto compensador" de la IA dejaría a la economía mundial vulnerable a los choques de oferta. Los países de ingreso bajo, que ya sufren por el encarecimiento de fertilizantes y alimentos, verían reducida la asistencia oficial para el desarrollo en un entorno de alta aversión al riesgo. Sin el dinamismo tecnológico para sostener la demanda global, estas naciones quedarían atrapadas en un ciclo de bajo crecimiento, incapaces de financiar la infraestructura digital y energética mínima para competir en el futuro.

Fuente: Análisis interno Mercadato.
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