Las acciones en Estados Unidos abrieron la jornada de este martes con saldo positivo, impulsadas por un renovado apetito hacia el sector de los semiconductores y la inteligencia artificial. Esta recuperación permite a Wall Street dejar atrás parte de las pérdidas de la semana pasada, situando al S&P 500 con un avance del 0,52%, al Nasdaq Composite ganando un 0,88% y al Dow Jones subiendo un 0,33%. El repunte está abanderado por las empresas tecnológicas y de chips, que aprovechan las fuertes caídas recientes para reconstruir posiciones tras registrar previamente su peor desempeño en más de un año.
Este entusiasmo en los mercados americanos encuentra un sólido respaldo en las plazas internacionales. En Asia, los consistentes datos de exportación procedentes de Corea del Sur y Taiwán han reforzado la confianza en la demanda global de microchips, favoreciendo a gigantes del sector como Samsung Electronics y Taiwan Semiconductor Manufacturing; a su vez, las empresas tecnológicas europeas también han logrado superar el rendimiento general del mercado. En este contexto, la mesa de negociación de UBS apuntó que la reciente corrección de las acciones de impulso podría estar llegando a su fin, creando una oportunidad estratégica para elevar nuevamente la exposición en inteligencia artificial y semiconductores.
La atención de los inversionistas se enfoca ahora en la inminente temporada de resultados trimestrales de las grandes compañías tecnológicas, la cual pondrá a prueba el entusiasmo real en torno a la inteligencia artificial. Alphabet presentará sus cifras financieras este miércoles, mientras que firmas de gran peso como Microsoft, Meta Platforms y Amazon lo harán durante la próxima semana. Estos balances serán determinantes para confirmar si los fundamentales corporativos justifican la reactivación de las compras en el sector tecnológico.
No obstante, la volatilidad geopolítica continúa condicionando el sentimiento general del mercado, tras completarse una décima jornada consecutiva de ataques entre Estados Unidos e Irán. La crisis se agrava por las amenazas de los rebeldes hutíes de Yemen de bloquear el tráfico marítimo en el mar Rojo —canal clave para el crudo del mayor productor de la OPEP— y por nuevos incidentes en el estrecho de Ormuz, donde el tránsito permanece gravemente reducido tras el ataque a un buque petrolero.
Como consecuencia directa, el petróleo Brent cotiza oscilando alrededor de los US$90 por barril tras acumular un alza superior al 20% en el mes. Al respecto, Goldman Sachs advirtió que, si las interrupciones en Ormuz persisten, el crudo podría superar los US$120 en el cuarto trimestre, aunque mantiene como escenario central una proyección de US$80 a final de año si ceden las tensiones. Paralelamente, en este escenario de incertidumbre, el oro ha registrado su mayor avance semanal superando los US$4.080 la onza como activo refugio.
Finalmente, la evolución del conflicto geopolítico y la persistencia de los elevados precios de la energía mantienen en alerta a los operadores bursátiles. El principal temor radica en que un petróleo alto reactive las presiones inflacionarias a nivel global, condicionando el margen de maniobra y las próximas decisiones de política monetaria y tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
Fuente: Bloomberg





