Al cierre de la semana del 24 de julio de 2026, los mercados financieros globales consolidaron una de las jornadas de mayor volatilidad cruzada en lo que va del año, atrapados en lo que analistas describen como una "tormenta perfecta". Este panorama estuvo dominado por el recrudecimiento de las hostilidades bélicas directas entre Estados Unidos e Irán, la implementación de un nuevo régimen arancelario permanente por parte de la administración estadounidense y una creciente desconfianza sobre los plazos de monetización de las inversiones masivas en infraestructura de inteligencia artificial.
En el mercado de renta variable estadounidense, los principales índices sufrieron correcciones importantes lideradas por los sectores de crecimiento. El S&P 500 finalizó en 7.411,98 unidades, registrando una variación semanal negativa del 0,77% y quebrando niveles de soporte técnico clave tras situarse por debajo de su promedio móvil de 50 días. Por su parte, el NASDAQ Composite experimentó el retroceso más severo de la semana, cayendo un 2,28% hasta los 24.975,82 puntos, impactado por el nerviosismo ante los elevados gastos de capital (CapEx) reportados por Alphabet e Intel en sus planes de IA. En contraste, las plazas europeas mostraron mayor resiliencia; el IBEX 35 cerró en 19.585,40 puntos, beneficiándose de una rotación hacia sectores defensivos y de valoraciones relativas que favorecieron la cautela.
El complejo de materias primas reflejó con nitidez la escalada del riesgo geopolítico. El crudo Brent terminó la semana en 98,38 dólares por barril, acumulando una sólida ganancia semanal superior al 10%. Durante el periodo, este activo alcanzó un máximo de 103,88 dólares tras ataques de milicias hutíes a petroleros saudíes en el Mar Rojo, mientras que sus niveles mínimos se situaron cerca de los 95 dólares antes del ajuste técnico del viernes. En cuanto a los metales preciosos, el oro finalizó en 4.056,12 dólares por onza troy, con un avance semanal del 0,91%. El metal dorado registró máximos semanales superiores a los 4.160 dólares antes de que el repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro, con la nota a 10 años escalando al 4,70%, pusiera un techo a su avance, encontrando soporte mínimo en torno a los 4.050 dólares. La plata destacó como el activo de mejor rendimiento en el sector, cerrando en 58,49 dólares con una subida semanal del 4,19%, impulsada por un déficit físico estructural que ya suma siete meses consecutivos; sus mínimos semanales se ubicaron en 55,37 dólares.
Esta realidad de mercado se produce en un entorno donde la entrada en vigor de aranceles de entre 10% y 12,5% a 60 socios comerciales amenaza con reavivar las presiones inflacionarias importadas. Con un mercado laboral aún resiliente y un PMI de servicios estadounidense en máximos de ocho meses (53,6), la probabilidad implícita de un alza de tasas por parte de la Reserva Federal para su reunión de la próxima semana ha saltado al 31,5%, obligando a una rotación defensiva de capitales.



